domingo, 2 de septiembre de 2012

Burgos. Museo del Retablo


Durante este verano el Museo del Retablo, sito en la iglesia de San Esteban de la capital de la provincia, permanece abierto. Y es noticia. Desde el 4 de julio y hasta el 15 de septiembre (de lunes a sábado de 11 a 14 y de 17 a 20 horas) las personas interesadas en visitar esta particular colección de arte sacro tienen una gran ocasión de conocer los atractivos que atesora. Sí, una gran ocasión, porque no se sabe hasta cuándo no volverá a abrir este espacio único en España...
El éxodo rural y la despoblación de muchos pueblos durante las décadas de los sesenta y setenta produjo una oleada de robos en las iglesias de muchas localidades. Imágenes, piezas de orfebrería, campanas, obras pictóricas, casullas y retablos fueron sustraídos de muchos templos de la provincia. Así se decidió, en una idea impulsada por el actual canónigo fabriquero de la catedral de Burgos Agustín Lázaro, la apertura de un museo que recogiera todos esos retablos, esculturas y otros objetos rescatados del olvido y del saqueo.
Tras el cierre al culto de la iglesia de San Esteban, que trasladó su parroquia a la de San Nicolás de Bari, se decidió en 1993 ubicar en dicho templo este espacio museístico de indudable relevancia.

UN MUSEO SUPERVIVIENTE
Este museo, perteneciente al Arzobispado, lleva esperando desde hace bastantes años la llegada del patrocinio de una entidad (según se dice público-privada) para que permanezca abierto durante todo el año y no sólo en la temporada estival, época en la que abre gracias al convenio de apertura de templos del Camino de Santiago entre la Diócesis y Sotur (Sociedad de Promoción de Turismo de Castilla y León). La atención al público la realizan alumnos en prácticas de Humanidades de la UBU, con la que también existe un acuerdo de colaboración. La entrada al museo cuesta 2 euros.
Hay un viejo sueño de ampliar los espacios de exposición a los actuales, las naves del templo y el coro, y extenderse por la sala capitular, el claustro y algunas salas del piso superior. Pero la crisis ha golpeado duro en la cultura y veremos qué acabará pasando con este museo... Por ahora, y hasta el día 15 de septiembre, las puertas están abiertas para quien desee conocerlo. Y desde 'Burgos mágico' os invitamos a hacerlo, esperamos que esta entrada en el blog anime a más de uno.


LA IGLESIA DE SAN ESTEBAN
Como hemos comentado en la introducción el Museo del Retablo tiene su sede en la iglesia de San Esteban, un templo edificado en las faldas del Castillo a finales del siglo XIII y principios del XIV. Se levantó sobre una anterior edificación románica y en su construcción participaron muchos de los escultores y canteros que levantaron los primeros tramos de la catedral.
Durante sus siglos de vida ha tenido que sufrir varias reparaciones, su cercanía al castillo de la ciudad la convirtió en testigo y víctima de muchos sucesos bélicos que afectaron a su estructura y elementos artísticos. Los hechos de guerra más destacados y que perjudicaron notablemente a la iglesia de San Esteban son la Guerra de Sucesión por la Corona Castellana (1475-1479) entre los partidarios de Isabel de Castilla y Juana la Beltraneja, y la Guerra de la Independencia (1808), donde el ejército napoleónico voló la fortaleza del castillo dañando gran parte de torre y la fachada.


El exterior del templo brilla por su imponente estampa gótica. La portada, orientada al oeste, destaca por su robusta torre, decorada con un excelente rosetón calado, balconada y una portada inspirada en las puertas de la Coronería y del Sarmental de la catedral, construidas unas décadas antes que la de San Esteban.
Su interior, además de albergar el Museo del Retablo, esconde muchos motivos de interés. La propia edificación en sí es única en la ciudad, ya que es la única iglesia en Burgos que además de la propia nave para el culto tiene claustro y sala capitular de la misma época, del siglo XIV. En la construcción de esta iglesia trabajaron algunos de los artistas más importantes del momento, como Nicolás y Juan de Vergara, Domingo de Veytia, Juan de Vallejo o Simón de Colonia, dejando huellas de su maestría en esculturas, columnas y arcos.
Son muy destacables algunos sepulcros adosados a los muros de la iglesia, como el de Martín Ochoa de Arteaga (tesorero en Vizcaya de los Reyes Católicos) o la familia Arlanzón (ricos mercaderes de la ciudad). E incrustado en la primera columna izquierda de la nave central (empezando desde atrás) está la tumba de Pedro de Gumiel, destacada obra del arte plateresco burgalés firmada por Nicolás de Vergara en 1515. Del mismo autor podemos admirar en la siguiente columna un púlpito de excelente talla.
Y no hay que olvidar alzar la vista hacia la parte trasera de la nave central. Bajo el rosetón encontramos el coro (que ahora reúne las piezas de orfebrería del museo) y un bello arco escarzano de estilo tardogótico obra de Simón de Colonia. A su lado una balconada plateresca, diseño de Nicolás de Vergara, sostiene el órgano de la iglesia. Ambas piezas arquitectónicas, esculpidas a principios del siglo XVI, son dos de los elementos más destacables del interior del templo de San Esteban. 


LA COLECCIÓN DE RETABLOS
El muestrario de retablos del museo de San Esteban es de 17 muebles procedentes de varios puntos de la provincia y que, tras pasar por el taller de restauración de la Diócesis, se exponen en las tres naves de la iglesia con un criterio temático y catequético.
La Nave Central está dedicada a "quienes dieron su vida por Cristo", presidido por el retablo mayor de la iglesia dedicado a San Esteban Protomártir, de autor anónimo y trazas neoclásicas, realizado entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. La Nave del Evangelio (izquierda) relata "el misterio de la Virgen", con varios retablos procedentes de la zona del Valle de Sedano. La Nave de la Epístola nos lleva a "la pasión de Cristo", con algunas piezas de la propio iglesia de San Esteban y una espectacular pintura sobre tabla de la Última Cena.
En el siguiente gráfico y listado podemos ver la distribución de los retablos en el museo, su estilo y su procedencia:


Nave central
  • 1. Retablo de San Esteban (siglo XVIII, estilo neoclásico). Iglesia de San Esteban.
  • 2. Retablo de San Juan Bautista (siglo XVI, estilo renacentista romanista). Carrias.
  • 3. Retablo de Santa Catalina (siglo XVI, estilo renacentista romanista). Carrias.
  • 4. Este espacio está vacío desde 2011, año en que el retablo de Santa Eulalia de Mérida -del siglo XVI y procedente de la localidad de Tañabueyes de la Sierra- fue trasladado por el arzobispado a la parroquia de San Martín de Porres en una polémica decisión que indignó a los vecinos de la localidad.
  • 5. Retablo de Santa Eulalia de Mérida (siglo XVII, estilo barroco clasicista). Arconada de Bureba.
  • 6. Retablo de San Joaquín y Santa Ana (siglo XVI, estilo renacentista plateresco). Villamorón.
  • 7. Retablo de San Julián y Santa Basilisa (siglo XVII, estilo renacentista romanista). Bárcena de Bureba.
En esta nave también podemos ver dos pilas bautismales románicas traídas de los pueblos de Eterna y Albacastro y tres sepulcros góticos, en piedra y madera, procedentes del Monasterio de Santa María La Real de Vileña.

Nave del Evangelio (izquierda)
  • 8. Retablo de la Virgen Inmaculada (siglo XVIII, estilo barroco churrigueresco). Iglesia de San Esteban.
  • 9. Retablo de San Clemente, Papa y Mártir (siglo XVI, estilo renacentista romanista). Huidobro.
  • 10. Retablo de San Miguel Arcángel (siglo XVI, estilo renacentista manierista). Cortiguera.
  • 11. Retablo de San Lorenzo (siglo XVI, estilo renacentista romanista). Pesquera de Ebro.
  • 12. Retablo del Cristo Resucitado (siglo XVII, estilo barroco). Cortiguera.
  • 13. Retablo de San Martín Obispo (siglo XVII, estilo barroco clasicista). Villanueva del Grillo.

Nave de la Epístola (derecha)
  • 14. Retablo de los Reyes Magos (siglo XVII, estilo barroco clasicista). Iglesia de San Esteban.
  • 15. Retablo -pintura sobre tabla- de la Última Cena (siglo XVI, estilo renacentista de transición). Iglesia de San Esteban.
  • 16. Retablo de la Virgen (siglo XVI, estilo renacentista plateresco). Castrillo Matajudíos.
  • 17. Retablo del Cristo Crucificado (siglo XVIII, estilo barroco churrigueresco). Iglesia de San Esteban.
  • 18. Retablo de la Virgen (siglo XVI, estilo renacentista manierista). Tosantos.
En esta nave también podemos ver un fresco sobre el Juicio Final del siglo XIII así como una imponente imagen de Cristo crucificado, ambos procedentes de Vileña.

ORFEBRERÍA EN EL CORO
En la parte alta de la iglesia, bajo el gran rosetón, se halla el coro del templo. A través de su escalera, obra del taller de Juan de Vallejo, subimos a este emplazamiento donde podemos admirar una notable colección de orfebrería que nos ofrece un buen número de cruces procesionales, cálices y custodias procedentes de varias localidades de la provincia y de la propia capital. Caben destacar la cruz de Villorobe, de estilo visigodo-mozárabe (siglo X), el cáliz de San Pedro y San Felices de Burgos (renacentista del siglo XVI) o la custodia de Valpuesta (renacentista del siglo XVI), entre otras obras.
Además el acceso a esta parte del museo nos permite gozar de unas preciosas vistas de la iglesia, admirar sus bóvedas y arcos así como acercarnos al órgano y su bella balconada.


A pesar de los vaivenes que sufre el funcionamiento de este museo merece la pena enterarse de sus horarios y días de apertura y acercarse a la iglesia de San Esteban para contemplar esta rica colección de retablos y piezas de orfebrería, muchas rescatadas del olvido, el deterioro o las manos ajenas. Además el propio templo, uno de los más antiguos de la ciudad, merece en sí una visita obligada.

lunes, 21 de mayo de 2012

Castil de Carrias


Hay lugares y personas que cobran fama tras haber muerto. Parece que durante su vida no reunieron méritos suficientes para tener cierto reconocimiento entre el resto de los mortales...
Y así ha sucedido con Castil de Carrias, una localidad burgalesa que gracias a algunas publicaciones literarias muy específicas y especialmente a internet ha alcanzado cierta celebridad dentro del "universo de los pueblos deshabitados" de la geografía española.
Su gastada historia hasta la soledad, una particular orografía y su cercanía a emplazamientos tan reseñables como Briviesca, Belorado o el Camino de Santiago hacen de Castrillo, como es conocido popularmente en la zona, un lugar digno de conocer en su perenne silencio y su lenta decrepitud.

CÓMO LLEGAR

Hay dos rutas para acercarse a Castil de Carrias desde Burgos:
1. Por la N-1 (Carretera Madrid-Irún). Al llegar al nudo de comunicación de Briviesca nos salimos a la derecha por la BU-710, dirección Belorado. Tras pasar por Bañuelos de Bureba y dejar a la derecha la desviación hacia Carrias cogemos a la derecha la desviación hacia Castil de Carrias, la BU-713. Son 57 kms.
2. Por la N-120 (Carretera de Logroño). Al llegar a Belorado hay que coger una calle a la izquierda (a la altura de a una gasolinera) para salir de esta localidad y coger la BU-P-7101, dirección Cerezo de Río Tirón. Al poco de transitar por esta vía cogemos a la izquierda la BU-710. Tras unos 9 kms. cogeremos a la izquierda la BU-713 para llegar a Castil de Carrias. Son 60 kms.

EL ENTORNO
Un viento
imperecedero, las suaves colinas y una casi total ausencia de árboles hacen de la comarca de Las Lomas, donde se encuentra Castil, una región de una extraordinaria peculiaridad. A diferencia de la cercana Carrias, que está asentada en un valle, Castrillo extiende su caserío sobre una planicie totalmente al descubierto de los factores climatológicos.
Así se entienden los severos inviernos que padecía su población. Para paliar el frío los castrillanos no dejaban de atizar la gloria de sus hogares y las cocinas de chapa del piso de arriba. Otro factor agravaba la vida en estos parajes: la dureza de sus aguas, que la hacían desaconsejable para beber. Por ello, en casi todas las casas, las familias recogían el agua de lluvia que caía en sus tejados en aljibes que tenían en la parte baja para el consumo diario; estos depósitos todavía se pueden ver en algunas las construcciones de la localidad.
En los pueblos de Las Lomas existe desde siempre una arraigada tradición cinegética. Y gran parte de las personas que transitan por Castrillo tras su despoblación, además de agricultores, son grupos de cazadores que tienen en esta comarca un lugar idóneo para la práctica de esta actividad. Algunas de las casas que se mantienen "abiertas" en el pueblo son precisamente propiedad de cazadores. El día de nuestra visita vimos desde el altillo de la iglesia un par de corzos corriendo por las suaves laderas que quizá algún día estén en el punto de mira de una escopeta...
  


CALLES, CASAS Y RINCONES
Las paredes de las casas de Castil de Carrias están construidas con piedra de yeso, un material muy abundante en la zona y que hacen muy característico el color de sus muros. En bastantes edificaciones los vanos de ventanas y puertas están adintelados con ladrillo o tosca sillería.
 
Entre los inmuebles de Castrillo hay que destacar la casa consistorial, cuya planta baja ocupaba la escuela dejando el piso de arriba como sede del ayuntamiento. Este edificio se encuentra frente al depósito de agua, cercano a la iglesia.


También podemos encontrarnos entre paredes hundidas llenas de vegetación las ruinas de la ermita de Nuestra Señora del Valle, de la que apenas quedan unos muros sin demasiado interés.
Entre las construcciones que se mantienen en pie, además de un puñado de casas, son reseñables varias naves agrícolas, algunas de reciente edificación y que son verdaderamente las que insuflan algo de vida a este pueblo durante gran parte del año.

LA TABERNA Y FLORENTINO
Nada más llegar a Castrillo, a la izquierda del camino, nos topamos con una vivienda grande de tres pisos y buena construcción: es la antigua taberna del pueblo, casa propiedad del ayuntamiento que era alquilada a la familia que regentase el negocio.
Frente a esta casa hay una era donde se celebraban antaño los bailes y algunas fiestas, todas amenizadas por músicos venidos habitualmente de Briviesca y que atraían a muchos forasteros de los pueblos de alrededor.
Como otros muchos inmuebles de Castil de Carrias se puede acceder a esta casa, siempre con el cuidado debido. En la planta baja, a mano derecha, está la propia cantina, con su comedor y su barra. También quedan olvidadas algunas estanterías y enseres. En un ejercicio de imaginación podemos viajar unas décadas atrás y fantasear con el alboroto y ajetreo contínuo de aquel lugar: amistosas conversaciones, discusiones airadas, risas cómplices, interminables partidas de cartas y muchas confesiones al calor de un vino cosechero... Y hoy vacío y soledad, y los fantasmas de un pasado que vagan por allí esperando la visita de algún viajero perdido o los propios hijos del pueblo.



Y aquí sacamos a colación la historia de Florentino, el último residente fijo de Castrillo fallecido en 1994, año en que se dio por deshabitada esta localidad.
Florentino González Sáez
hizo famoso a Castil de Carrias al ser el ayuntamiento con menos habitantes de España: uno, él. Desde 1975 hasta su fallecimiento 19 años después vivió solo en el pueblo, primero en su casa natal y más tarde en la vivienda de la taberna. Allí habitó en la compañía de su perro y algunas gallinas. En abril de 1983 el periodista burgalés Arsenio Escolar publicó en el diario El País una entrevista a Florentino en la cual podemos sentir la humanidad, cercanía y, por qué no decirlo, sorpresa del castrillano ante la fama mediática conseguida. Fueron muchos los medios de comunicación que se hicieron eco de la solitaria existencia de este hombre en un lugar de Las Lomas de cuyo nombre hoy pocos recuerdan...

IGLESIA DE SANTA MARÍA
Construida con la típica piedra de yeso de la zona sus muros presentan un aspecto basto y áspero, pero consistente. De trazas goticistas presenta una sola nave, de buen tamaño y altura, sacristía y coro. Adosado al muro norte está el cementerio, comido por vegetación y escombros. En la parte sur hay unos arcos que en su momento compusieron un pórtico de entrada que resguardaba de las inclemencias de la meteorología a los habitantes en la entrada a los oficios. Claro, y a la salida de éstos era un buen lugar donde entablar largas conversaciones...
 


También esta iglesia tiene torre, bastante deteriorada, en el lado oeste. A pesar de los visibles intentos de reparación con ladrillos y cemento lo cierto es que este campanario amenaza con la ruina total.
El interior del templo, al que se puede acceder libremente, presenta en la actualidad un vacío y triste aspecto. El expolio sufrido a partir de la década de los 80 -con robo y destrucción de los elementos artísticos y eclesiales- dejó un panorama desolador. Hasta las losas del suelo que actuaban como lápidas de tumbas fueron robadas dejando los osarios a la intemperie, alterando la paz de los que allí descansan desde hace siglos...

LA FIESTA DE CADA AÑO
Para acabar con nuestra visita a esta localidad apuntamos que a finales de agosto y desde el año 2000 se celebra en Castil de Carrias una fiesta en la que participan muchos castrillanos, sus descendientes y gentes de los pueblos de alrededor. La añoranza de un pasado no tan lejano y un homenaje a la memoria de sus mayores congregan una vez al año a un gran número de personas en el pueblo que los vio nacer, crecer y marchar... Misa, comida, bailes y juegos componen el programa de una fiesta que cada año reúne a más personas.

>> ACTUALIZACIÓN DEL 29 DE MAYO DE 2012
Ayer se rodaron en el pueblo de Castrillo de algunos planos de la miniserie para televisión 'Gernika bajo las bombas', dirigida por Luis Marías y
cuenta con la participación de ETB, TV3, TVG y Canal Sur y con el apoyo del ICAA y del Gobierno Vasco.
El trabajo del departamento de arte y ambientación y la postproducción digital convirtieron a la localidad burgalesa en la Gernika de abril de 1937, en la que la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana destruyeron gran parte de la ciudad vizcaína y masacraron a sus habitantes.
Se pueden ver imágenes e información en los siguientes sitios web y blogs: Diario de Burgos, en labureba.com, el blog de Abilio Estefanía y en el blog del Carlos Bueno.
'Gernika bajo las bombas' se presentará en septiembre en el Festival de Cine de San Sebastián en la sección Zinemira y se emitirá Euskal Telebista en otoño.

lunes, 14 de mayo de 2012

Carrias


Ayer domingo nos acercamos a Carrias, un pequeño pueblo situado en un peculiar territorio entre Belorado y Briviesca, entre los Montes de Oca y las primeras llanuras de la Bureba. También Carrias está dentro de lo que se conoce como "La Riojilla Burgalesa", un espacio geográfico ubicado en la parte centro-oriental de la provincia junto a la comunidad autónoma de la Rioja, con la que mantiene en la actualidad fuertes lazos culturales, económicos y afectivos.

Además Carrias pertenece a la Mancomunidad Oca-Tirón y es sede de la mancomunidad de Las Lomas de Bureba, integrada por Belorado, Bañuelos de Bureba, Quintanilla San García y la propia Carrias. Su finalidad es la captación, gestión, conducción, abastecimiento de las aguas del manantial de San Indalecio.

Los primeros documentos que citan a la localidad de Carrias datan del año 1007 y están conservados en el monasterio riojano de San Millán de la Cogolla. Esta zona entre los Montes de Oca y la Bureba fue muy importante durante la repoblación castellana tras la Reconquista, ya que de sus campos extrajeron piedra para construir y cereal para alimentar a las gentes que venían del norte para quedarse y habitar la región.
A lo largo de la historia Carrias ha basado su economía en la agricultura, de frutas y cereal principalmente, y en la ganadería, especialmente ovino.

CÓMO LLEGAR
Hay dos rutas para acercarse a la localidad de Carrias desde Burgos:
1. Por la N-1 (Carretera Madrid-Irún). Al llegar al nudo de comunicación de Briviesca nos salimos a la derecha por la BU-710, dirección Belorado. Poco después de pasar por Bañuelos de Bureba cogemos a la derecha la desviación hacia Carrias, la BU-711. Son 52 kms.
2. Por la N-120 (Carretera de Logroño). Al llegar a Belorado hay que coger una calle a la izquierda (a la altura de a una gasolinera) para salir de esta localidad y coger la BU-P-7101, dirección Cerezo de Río Tirón. Al poco de transitar por esta vía cogemos a la izquierda la BU-710. Tras unos 14 kms. cogeremos a la izquierda la BU-711 para llegar a Carrias. Son 65 kms.


LAS LOMAS Y EL YESO
El término de las Lomas procede de la característica orografía de la zona, con suaves ondulaciones del terreno generadas por el lento y paciente desgaste del yeso de sus suelos por parte de los agentes atmosféricos. El aljez o piedra de yeso ha dado muchos beneficios a la zona durante la historia, como ingente material para la construcción de casas, tapias, muros e incluso iglesias. Pero también inconvenientes, como la dureza de sus aguas.
En los montes del entorno de Carrias existen varias cuevas, algunas de gran interés, como la conocida como Fuentevieja, único complejo kárstico de yeso de la provincia de Burgos. Se cuenta entre los mayores del pueblo que esas cavidades sirvieron como refugio para algunos vecinos de la zona durante la Guerra Civil.

CALLES, CASAS Y RINCONES
Un pequeño arroyo encauzado recorre la parte baja de la localidad rompiendo con su tránsito el silencio de los días en Carrias. Durante el verano y en muchos fines de semana del año son los hijos del pueblo y los veraneantes los que animan con su vorágine de coches y equipajes ligeros la vida de este pequeño pueblo de Las Lomas.
En las siguientes fotografías podemos ver algunas de sus calles y rincones más interesantes.



LA IGLESIA DE SAN SATURNINO
Este templo, en gran parte arruinado, fue levantado en el siglo XVI y reformado en sucesivos momentos de la historia. Su exterior, construido en piedra basta y yeso, está muy deteriorado y revocado con piedra y masa de manera bastante tosca. Parecen parches apresurados para retrasar la muerte de sus muros...
Para acceder a su interior hay que penetrar entre un mar de zarzas y hierbajos hasta llegar a la puerta principal. En el portalón podemos admirar el único resto de valor que queda en pie de la iglesia y que, si no se remedia, acabará por los suelos como el resto del templo. Es una portada de estilo renacentista plateresco, con interesantes figuras y motivos en su arco y rematada a los lados con dos medallones con los santos Pedro y Pablo.
Tras empujar la puerta, cuya pintura oxidada le da un curioso tono azulado, entramos en el interior del templo. Presenta una planta de cruz latina donde sólo quedan bajo techo el brazo derecho del crucero y la nave central, donde hay un montón de bancos de madera olvidados. Las bóvedas del crucero, ábside y brazo izquierdo se derrumbaron hace muchos años y ahora miran al cielo mientras unos árboles polizones se cuelan entre sus paredes.


La iglesia de Carrias tenía tres retablos. El altar mayor lucía un retablo barroco del siglo XVIII con una imagen gótica del titular de la parroquia, San Saturnino. No hemos podido saber exactamente qué fue del retablo; al menos el santo fue rescatado y preside la actual parroquia del pueblo, una edificación moderna que permite celebrar los oficios a un pueblo que se quedó sin un lugar para hacerlo (ver en el primer mosaico fotográfico de "Calles, casas y rincones").
Hay que destacar que en los brazos de la iglesia había dos retablos: el de San Juan Bautista y el de Santa Catalina, ambos salidos del taller del guipuzcoano Antonio de Elejalde, uno de los retablistas más importantes de la segunda mitad del siglo XVI en Burgos. Ambos son de estilo renacentista y, afortunadamente, se conservan en el Museo del Retablo de Burgos.
Si se accede a esta iglesia es recomendable tener cuidado, no se sabe cuándo un muro o un techo van a ceder al paso del tiempo.

ERMITA DE SANTA MARÍA DEL CAMPO
Dejando atrás la iglesia de San Saturnino y subiendo a la parte más alta del pueblo, en la atalaya desde donde se domina con la vista toda la zona, se encuentran las ruinas de la ermita de Santa María del Campo, construcción románica realizada entre los siglos XI y XII. En la actualidad quedan muy pocos restos de la fábrica original, ya que durante su historia fue reformada y transformada en multitud de ocasiones. Y de manera muy tosca, por qué no decirlo. Como ejemplo tenemos el pórtico románico, del cual apenas quedan las jambas y unos muy desgastados capiteles. También se conservan unos cuantos canecillos en el ábside en los que la erosión de siglos también han hecho mella.
Es muy difícil, dado el deterioro y la transformación sufrida por esta ermita, hacerse un idea de cómo fue en su época de esplendor...
Junto a la ermita está el cementerio de Carrias. Hasta que no se pudo subir con vehículos hasta esa zona los féretros eran subidos a hombros por empinadas cuestas de cascajo, donde los portadores del ataúd hacían verdaderos equilibrios para no caerse por el terraplén ante la mirada expectante de los asistentes al entierro. Se dice que alguna caja estuvo a punto de irse cuesta abajo...


Para finalizar os relatamos el último episodio de la triste historia de esta ermita sucedido hace muy pocos años, en el que un incendio provocado en el interior del templo afectó a la techumbre y las paredes de la nave. En una especie de macabro juego fue quemada una cruz de madera llenando de llamas toda la ermita dejando su huella negra en los muros... Otro lamentable episodio de la luctuosa decadencia del patrimonio rural burgalés. Y son tantos...
Como la iglesia de San Saturnino la ermita está abierta al público, pero es recomendable tener cuidado por posibles derrumbes.