domingo, 2 de septiembre de 2012

Burgos. Museo del Retablo


Durante este verano el Museo del Retablo, sito en la iglesia de San Esteban de la capital de la provincia, permanece abierto. Y es noticia. Desde el 4 de julio y hasta el 15 de septiembre (de lunes a sábado de 11 a 14 y de 17 a 20 horas) las personas interesadas en visitar esta particular colección de arte sacro tienen una gran ocasión de conocer los atractivos que atesora. Sí, una gran ocasión, porque no se sabe hasta cuándo no volverá a abrir este espacio único en España...
El éxodo rural y la despoblación de muchos pueblos durante las décadas de los sesenta y setenta produjo una oleada de robos en las iglesias de muchas localidades. Imágenes, piezas de orfebrería, campanas, obras pictóricas, casullas y retablos fueron sustraídos de muchos templos de la provincia. Así se decidió, en una idea impulsada por el actual canónigo fabriquero de la catedral de Burgos Agustín Lázaro, la apertura de un museo que recogiera todos esos retablos, esculturas y otros objetos rescatados del olvido y del saqueo.
Tras el cierre al culto de la iglesia de San Esteban, que trasladó su parroquia a la de San Nicolás de Bari, se decidió en 1993 ubicar en dicho templo este espacio museístico de indudable relevancia.

UN MUSEO SUPERVIVIENTE
Este museo, perteneciente al Arzobispado, lleva esperando desde hace bastantes años la llegada del patrocinio de una entidad (según se dice público-privada) para que permanezca abierto durante todo el año y no sólo en la temporada estival, época en la que abre gracias al convenio de apertura de templos del Camino de Santiago entre la Diócesis y Sotur (Sociedad de Promoción de Turismo de Castilla y León). La atención al público la realizan alumnos en prácticas de Humanidades de la UBU, con la que también existe un acuerdo de colaboración. La entrada al museo cuesta 2 euros.
Hay un viejo sueño de ampliar los espacios de exposición a los actuales, las naves del templo y el coro, y extenderse por la sala capitular, el claustro y algunas salas del piso superior. Pero la crisis ha golpeado duro en la cultura y veremos qué acabará pasando con este museo... Por ahora, y hasta el día 15 de septiembre, las puertas están abiertas para quien desee conocerlo. Y desde 'Burgos mágico' os invitamos a hacerlo, esperamos que esta entrada en el blog anime a más de uno.


LA IGLESIA DE SAN ESTEBAN
Como hemos comentado en la introducción el Museo del Retablo tiene su sede en la iglesia de San Esteban, un templo edificado en las faldas del Castillo a finales del siglo XIII y principios del XIV. Se levantó sobre una anterior edificación románica y en su construcción participaron muchos de los escultores y canteros que levantaron los primeros tramos de la catedral.
Durante sus siglos de vida ha tenido que sufrir varias reparaciones, su cercanía al castillo de la ciudad la convirtió en testigo y víctima de muchos sucesos bélicos que afectaron a su estructura y elementos artísticos. Los hechos de guerra más destacados y que perjudicaron notablemente a la iglesia de San Esteban son la Guerra de Sucesión por la Corona Castellana (1475-1479) entre los partidarios de Isabel de Castilla y Juana la Beltraneja, y la Guerra de la Independencia (1808), donde el ejército napoleónico voló la fortaleza del castillo dañando gran parte de torre y la fachada.


El exterior del templo brilla por su imponente estampa gótica. La portada, orientada al oeste, destaca por su robusta torre, decorada con un excelente rosetón calado, balconada y una portada inspirada en las puertas de la Coronería y del Sarmental de la catedral, construidas unas décadas antes que la de San Esteban.
Su interior, además de albergar el Museo del Retablo, esconde muchos motivos de interés. La propia edificación en sí es única en la ciudad, ya que es la única iglesia en Burgos que además de la propia nave para el culto tiene claustro y sala capitular de la misma época, del siglo XIV. En la construcción de esta iglesia trabajaron algunos de los artistas más importantes del momento, como Nicolás y Juan de Vergara, Domingo de Veytia, Juan de Vallejo o Simón de Colonia, dejando huellas de su maestría en esculturas, columnas y arcos.
Son muy destacables algunos sepulcros adosados a los muros de la iglesia, como el de Martín Ochoa de Arteaga (tesorero en Vizcaya de los Reyes Católicos) o la familia Arlanzón (ricos mercaderes de la ciudad). E incrustado en la primera columna izquierda de la nave central (empezando desde atrás) está la tumba de Pedro de Gumiel, destacada obra del arte plateresco burgalés firmada por Nicolás de Vergara en 1515. Del mismo autor podemos admirar en la siguiente columna un púlpito de excelente talla.
Y no hay que olvidar alzar la vista hacia la parte trasera de la nave central. Bajo el rosetón encontramos el coro (que ahora reúne las piezas de orfebrería del museo) y un bello arco escarzano de estilo tardogótico obra de Simón de Colonia. A su lado una balconada plateresca, diseño de Nicolás de Vergara, sostiene el órgano de la iglesia. Ambas piezas arquitectónicas, esculpidas a principios del siglo XVI, son dos de los elementos más destacables del interior del templo de San Esteban. 


LA COLECCIÓN DE RETABLOS
El muestrario de retablos del museo de San Esteban es de 17 muebles procedentes de varios puntos de la provincia y que, tras pasar por el taller de restauración de la Diócesis, se exponen en las tres naves de la iglesia con un criterio temático y catequético.
La Nave Central está dedicada a "quienes dieron su vida por Cristo", presidido por el retablo mayor de la iglesia dedicado a San Esteban Protomártir, de autor anónimo y trazas neoclásicas, realizado entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. La Nave del Evangelio (izquierda) relata "el misterio de la Virgen", con varios retablos procedentes de la zona del Valle de Sedano. La Nave de la Epístola nos lleva a "la pasión de Cristo", con algunas piezas de la propio iglesia de San Esteban y una espectacular pintura sobre tabla de la Última Cena.
En el siguiente gráfico y listado podemos ver la distribución de los retablos en el museo, su estilo y su procedencia:


Nave central
  • 1. Retablo de San Esteban (siglo XVIII, estilo neoclásico). Iglesia de San Esteban.
  • 2. Retablo de San Juan Bautista (siglo XVI, estilo renacentista romanista). Carrias.
  • 3. Retablo de Santa Catalina (siglo XVI, estilo renacentista romanista). Carrias.
  • 4. Este espacio está vacío desde 2011, año en que el retablo de Santa Eulalia de Mérida -del siglo XVI y procedente de la localidad de Tañabueyes de la Sierra- fue trasladado por el arzobispado a la parroquia de San Martín de Porres en una polémica decisión que indignó a los vecinos de la localidad.
  • 5. Retablo de Santa Eulalia de Mérida (siglo XVII, estilo barroco clasicista). Arconada de Bureba.
  • 6. Retablo de San Joaquín y Santa Ana (siglo XVI, estilo renacentista plateresco). Villamorón.
  • 7. Retablo de San Julián y Santa Basilisa (siglo XVII, estilo renacentista romanista). Bárcena de Bureba.
En esta nave también podemos ver dos pilas bautismales románicas traídas de los pueblos de Eterna y Albacastro y tres sepulcros góticos, en piedra y madera, procedentes del Monasterio de Santa María La Real de Vileña.

Nave del Evangelio (izquierda)
  • 8. Retablo de la Virgen Inmaculada (siglo XVIII, estilo barroco churrigueresco). Iglesia de San Esteban.
  • 9. Retablo de San Clemente, Papa y Mártir (siglo XVI, estilo renacentista romanista). Huidobro.
  • 10. Retablo de San Miguel Arcángel (siglo XVI, estilo renacentista manierista). Cortiguera.
  • 11. Retablo de San Lorenzo (siglo XVI, estilo renacentista romanista). Pesquera de Ebro.
  • 12. Retablo del Cristo Resucitado (siglo XVII, estilo barroco). Cortiguera.
  • 13. Retablo de San Martín Obispo (siglo XVII, estilo barroco clasicista). Villanueva del Grillo.

Nave de la Epístola (derecha)
  • 14. Retablo de los Reyes Magos (siglo XVII, estilo barroco clasicista). Iglesia de San Esteban.
  • 15. Retablo -pintura sobre tabla- de la Última Cena (siglo XVI, estilo renacentista de transición). Iglesia de San Esteban.
  • 16. Retablo de la Virgen (siglo XVI, estilo renacentista plateresco). Castrillo Matajudíos.
  • 17. Retablo del Cristo Crucificado (siglo XVIII, estilo barroco churrigueresco). Iglesia de San Esteban.
  • 18. Retablo de la Virgen (siglo XVI, estilo renacentista manierista). Tosantos.
En esta nave también podemos ver un fresco sobre el Juicio Final del siglo XIII así como una imponente imagen de Cristo crucificado, ambos procedentes de Vileña.

ORFEBRERÍA EN EL CORO
En la parte alta de la iglesia, bajo el gran rosetón, se halla el coro del templo. A través de su escalera, obra del taller de Juan de Vallejo, subimos a este emplazamiento donde podemos admirar una notable colección de orfebrería que nos ofrece un buen número de cruces procesionales, cálices y custodias procedentes de varias localidades de la provincia y de la propia capital. Caben destacar la cruz de Villorobe, de estilo visigodo-mozárabe (siglo X), el cáliz de San Pedro y San Felices de Burgos (renacentista del siglo XVI) o la custodia de Valpuesta (renacentista del siglo XVI), entre otras obras.
Además el acceso a esta parte del museo nos permite gozar de unas preciosas vistas de la iglesia, admirar sus bóvedas y arcos así como acercarnos al órgano y su bella balconada.


A pesar de los vaivenes que sufre el funcionamiento de este museo merece la pena enterarse de sus horarios y días de apertura y acercarse a la iglesia de San Esteban para contemplar esta rica colección de retablos y piezas de orfebrería, muchas rescatadas del olvido, el deterioro o las manos ajenas. Además el propio templo, uno de los más antiguos de la ciudad, merece en sí una visita obligada.

lunes, 21 de mayo de 2012

Castil de Carrias


Hay lugares y personas que cobran fama tras haber muerto. Parece que durante su vida no reunieron méritos suficientes para tener cierto reconocimiento entre el resto de los mortales...
Y así ha sucedido con Castil de Carrias, una localidad burgalesa que gracias a algunas publicaciones literarias muy específicas y especialmente a internet ha alcanzado cierta celebridad dentro del "universo de los pueblos deshabitados" de la geografía española.
Su gastada historia hasta la soledad, una particular orografía y su cercanía a emplazamientos tan reseñables como Briviesca, Belorado o el Camino de Santiago hacen de Castrillo, como es conocido popularmente en la zona, un lugar digno de conocer en su perenne silencio y su lenta decrepitud.

CÓMO LLEGAR

Hay dos rutas para acercarse a Castil de Carrias desde Burgos:
1. Por la N-1 (Carretera Madrid-Irún). Al llegar al nudo de comunicación de Briviesca nos salimos a la derecha por la BU-710, dirección Belorado. Tras pasar por Bañuelos de Bureba y dejar a la derecha la desviación hacia Carrias cogemos a la derecha la desviación hacia Castil de Carrias, la BU-713. Son 57 kms.
2. Por la N-120 (Carretera de Logroño). Al llegar a Belorado hay que coger una calle a la izquierda (a la altura de a una gasolinera) para salir de esta localidad y coger la BU-P-7101, dirección Cerezo de Río Tirón. Al poco de transitar por esta vía cogemos a la izquierda la BU-710. Tras unos 9 kms. cogeremos a la izquierda la BU-713 para llegar a Castil de Carrias. Son 60 kms.

EL ENTORNO
Un viento
imperecedero, las suaves colinas y una casi total ausencia de árboles hacen de la comarca de Las Lomas, donde se encuentra Castil, una región de una extraordinaria peculiaridad. A diferencia de la cercana Carrias, que está asentada en un valle, Castrillo extiende su caserío sobre una planicie totalmente al descubierto de los factores climatológicos.
Así se entienden los severos inviernos que padecía su población. Para paliar el frío los castrillanos no dejaban de atizar la gloria de sus hogares y las cocinas de chapa del piso de arriba. Otro factor agravaba la vida en estos parajes: la dureza de sus aguas, que la hacían desaconsejable para beber. Por ello, en casi todas las casas, las familias recogían el agua de lluvia que caía en sus tejados en aljibes que tenían en la parte baja para el consumo diario; estos depósitos todavía se pueden ver en algunas las construcciones de la localidad.
En los pueblos de Las Lomas existe desde siempre una arraigada tradición cinegética. Y gran parte de las personas que transitan por Castrillo tras su despoblación, además de agricultores, son grupos de cazadores que tienen en esta comarca un lugar idóneo para la práctica de esta actividad. Algunas de las casas que se mantienen "abiertas" en el pueblo son precisamente propiedad de cazadores. El día de nuestra visita vimos desde el altillo de la iglesia un par de corzos corriendo por las suaves laderas que quizá algún día estén en el punto de mira de una escopeta...
  


CALLES, CASAS Y RINCONES
Las paredes de las casas de Castil de Carrias están construidas con piedra de yeso, un material muy abundante en la zona y que hacen muy característico el color de sus muros. En bastantes edificaciones los vanos de ventanas y puertas están adintelados con ladrillo o tosca sillería.
 
Entre los inmuebles de Castrillo hay que destacar la casa consistorial, cuya planta baja ocupaba la escuela dejando el piso de arriba como sede del ayuntamiento. Este edificio se encuentra frente al depósito de agua, cercano a la iglesia.


También podemos encontrarnos entre paredes hundidas llenas de vegetación las ruinas de la ermita de Nuestra Señora del Valle, de la que apenas quedan unos muros sin demasiado interés.
Entre las construcciones que se mantienen en pie, además de un puñado de casas, son reseñables varias naves agrícolas, algunas de reciente edificación y que son verdaderamente las que insuflan algo de vida a este pueblo durante gran parte del año.

LA TABERNA Y FLORENTINO
Nada más llegar a Castrillo, a la izquierda del camino, nos topamos con una vivienda grande de tres pisos y buena construcción: es la antigua taberna del pueblo, casa propiedad del ayuntamiento que era alquilada a la familia que regentase el negocio.
Frente a esta casa hay una era donde se celebraban antaño los bailes y algunas fiestas, todas amenizadas por músicos venidos habitualmente de Briviesca y que atraían a muchos forasteros de los pueblos de alrededor.
Como otros muchos inmuebles de Castil de Carrias se puede acceder a esta casa, siempre con el cuidado debido. En la planta baja, a mano derecha, está la propia cantina, con su comedor y su barra. También quedan olvidadas algunas estanterías y enseres. En un ejercicio de imaginación podemos viajar unas décadas atrás y fantasear con el alboroto y ajetreo contínuo de aquel lugar: amistosas conversaciones, discusiones airadas, risas cómplices, interminables partidas de cartas y muchas confesiones al calor de un vino cosechero... Y hoy vacío y soledad, y los fantasmas de un pasado que vagan por allí esperando la visita de algún viajero perdido o los propios hijos del pueblo.



Y aquí sacamos a colación la historia de Florentino, el último residente fijo de Castrillo fallecido en 1994, año en que se dio por deshabitada esta localidad.
Florentino González Sáez
hizo famoso a Castil de Carrias al ser el ayuntamiento con menos habitantes de España: uno, él. Desde 1975 hasta su fallecimiento 19 años después vivió solo en el pueblo, primero en su casa natal y más tarde en la vivienda de la taberna. Allí habitó en la compañía de su perro y algunas gallinas. En abril de 1983 el periodista burgalés Arsenio Escolar publicó en el diario El País una entrevista a Florentino en la cual podemos sentir la humanidad, cercanía y, por qué no decirlo, sorpresa del castrillano ante la fama mediática conseguida. Fueron muchos los medios de comunicación que se hicieron eco de la solitaria existencia de este hombre en un lugar de Las Lomas de cuyo nombre hoy pocos recuerdan...

IGLESIA DE SANTA MARÍA
Construida con la típica piedra de yeso de la zona sus muros presentan un aspecto basto y áspero, pero consistente. De trazas goticistas presenta una sola nave, de buen tamaño y altura, sacristía y coro. Adosado al muro norte está el cementerio, comido por vegetación y escombros. En la parte sur hay unos arcos que en su momento compusieron un pórtico de entrada que resguardaba de las inclemencias de la meteorología a los habitantes en la entrada a los oficios. Claro, y a la salida de éstos era un buen lugar donde entablar largas conversaciones...
 


También esta iglesia tiene torre, bastante deteriorada, en el lado oeste. A pesar de los visibles intentos de reparación con ladrillos y cemento lo cierto es que este campanario amenaza con la ruina total.
El interior del templo, al que se puede acceder libremente, presenta en la actualidad un vacío y triste aspecto. El expolio sufrido a partir de la década de los 80 -con robo y destrucción de los elementos artísticos y eclesiales- dejó un panorama desolador. Hasta las losas del suelo que actuaban como lápidas de tumbas fueron robadas dejando los osarios a la intemperie, alterando la paz de los que allí descansan desde hace siglos...

LA FIESTA DE CADA AÑO
Para acabar con nuestra visita a esta localidad apuntamos que a finales de agosto y desde el año 2000 se celebra en Castil de Carrias una fiesta en la que participan muchos castrillanos, sus descendientes y gentes de los pueblos de alrededor. La añoranza de un pasado no tan lejano y un homenaje a la memoria de sus mayores congregan una vez al año a un gran número de personas en el pueblo que los vio nacer, crecer y marchar... Misa, comida, bailes y juegos componen el programa de una fiesta que cada año reúne a más personas.

>> ACTUALIZACIÓN DEL 29 DE MAYO DE 2012
Ayer se rodaron en el pueblo de Castrillo de algunos planos de la miniserie para televisión 'Gernika bajo las bombas', dirigida por Luis Marías y
cuenta con la participación de ETB, TV3, TVG y Canal Sur y con el apoyo del ICAA y del Gobierno Vasco.
El trabajo del departamento de arte y ambientación y la postproducción digital convirtieron a la localidad burgalesa en la Gernika de abril de 1937, en la que la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana destruyeron gran parte de la ciudad vizcaína y masacraron a sus habitantes.
Se pueden ver imágenes e información en los siguientes sitios web y blogs: Diario de Burgos, en labureba.com, el blog de Abilio Estefanía y en el blog del Carlos Bueno.
'Gernika bajo las bombas' se presentará en septiembre en el Festival de Cine de San Sebastián en la sección Zinemira y se emitirá Euskal Telebista en otoño.

lunes, 14 de mayo de 2012

Carrias


Ayer domingo nos acercamos a Carrias, un pequeño pueblo situado en un peculiar territorio entre Belorado y Briviesca, entre los Montes de Oca y las primeras llanuras de la Bureba. También Carrias está dentro de lo que se conoce como "La Riojilla Burgalesa", un espacio geográfico ubicado en la parte centro-oriental de la provincia junto a la comunidad autónoma de la Rioja, con la que mantiene en la actualidad fuertes lazos culturales, económicos y afectivos.

Además Carrias pertenece a la Mancomunidad Oca-Tirón y es sede de la mancomunidad de Las Lomas de Bureba, integrada por Belorado, Bañuelos de Bureba, Quintanilla San García y la propia Carrias. Su finalidad es la captación, gestión, conducción, abastecimiento de las aguas del manantial de San Indalecio.

Los primeros documentos que citan a la localidad de Carrias datan del año 1007 y están conservados en el monasterio riojano de San Millán de la Cogolla. Esta zona entre los Montes de Oca y la Bureba fue muy importante durante la repoblación castellana tras la Reconquista, ya que de sus campos extrajeron piedra para construir y cereal para alimentar a las gentes que venían del norte para quedarse y habitar la región.
A lo largo de la historia Carrias ha basado su economía en la agricultura, de frutas y cereal principalmente, y en la ganadería, especialmente ovino.

CÓMO LLEGAR
Hay dos rutas para acercarse a la localidad de Carrias desde Burgos:
1. Por la N-1 (Carretera Madrid-Irún). Al llegar al nudo de comunicación de Briviesca nos salimos a la derecha por la BU-710, dirección Belorado. Poco después de pasar por Bañuelos de Bureba cogemos a la derecha la desviación hacia Carrias, la BU-711. Son 52 kms.
2. Por la N-120 (Carretera de Logroño). Al llegar a Belorado hay que coger una calle a la izquierda (a la altura de a una gasolinera) para salir de esta localidad y coger la BU-P-7101, dirección Cerezo de Río Tirón. Al poco de transitar por esta vía cogemos a la izquierda la BU-710. Tras unos 14 kms. cogeremos a la izquierda la BU-711 para llegar a Carrias. Son 65 kms.


LAS LOMAS Y EL YESO
El término de las Lomas procede de la característica orografía de la zona, con suaves ondulaciones del terreno generadas por el lento y paciente desgaste del yeso de sus suelos por parte de los agentes atmosféricos. El aljez o piedra de yeso ha dado muchos beneficios a la zona durante la historia, como ingente material para la construcción de casas, tapias, muros e incluso iglesias. Pero también inconvenientes, como la dureza de sus aguas.
En los montes del entorno de Carrias existen varias cuevas, algunas de gran interés, como la conocida como Fuentevieja, único complejo kárstico de yeso de la provincia de Burgos. Se cuenta entre los mayores del pueblo que esas cavidades sirvieron como refugio para algunos vecinos de la zona durante la Guerra Civil.

CALLES, CASAS Y RINCONES
Un pequeño arroyo encauzado recorre la parte baja de la localidad rompiendo con su tránsito el silencio de los días en Carrias. Durante el verano y en muchos fines de semana del año son los hijos del pueblo y los veraneantes los que animan con su vorágine de coches y equipajes ligeros la vida de este pequeño pueblo de Las Lomas.
En las siguientes fotografías podemos ver algunas de sus calles y rincones más interesantes.



LA IGLESIA DE SAN SATURNINO
Este templo, en gran parte arruinado, fue levantado en el siglo XVI y reformado en sucesivos momentos de la historia. Su exterior, construido en piedra basta y yeso, está muy deteriorado y revocado con piedra y masa de manera bastante tosca. Parecen parches apresurados para retrasar la muerte de sus muros...
Para acceder a su interior hay que penetrar entre un mar de zarzas y hierbajos hasta llegar a la puerta principal. En el portalón podemos admirar el único resto de valor que queda en pie de la iglesia y que, si no se remedia, acabará por los suelos como el resto del templo. Es una portada de estilo renacentista plateresco, con interesantes figuras y motivos en su arco y rematada a los lados con dos medallones con los santos Pedro y Pablo.
Tras empujar la puerta, cuya pintura oxidada le da un curioso tono azulado, entramos en el interior del templo. Presenta una planta de cruz latina donde sólo quedan bajo techo el brazo derecho del crucero y la nave central, donde hay un montón de bancos de madera olvidados. Las bóvedas del crucero, ábside y brazo izquierdo se derrumbaron hace muchos años y ahora miran al cielo mientras unos árboles polizones se cuelan entre sus paredes.


La iglesia de Carrias tenía tres retablos. El altar mayor lucía un retablo barroco del siglo XVIII con una imagen gótica del titular de la parroquia, San Saturnino. No hemos podido saber exactamente qué fue del retablo; al menos el santo fue rescatado y preside la actual parroquia del pueblo, una edificación moderna que permite celebrar los oficios a un pueblo que se quedó sin un lugar para hacerlo (ver en el primer mosaico fotográfico de "Calles, casas y rincones").
Hay que destacar que en los brazos de la iglesia había dos retablos: el de San Juan Bautista y el de Santa Catalina, ambos salidos del taller del guipuzcoano Antonio de Elejalde, uno de los retablistas más importantes de la segunda mitad del siglo XVI en Burgos. Ambos son de estilo renacentista y, afortunadamente, se conservan en el Museo del Retablo de Burgos.
Si se accede a esta iglesia es recomendable tener cuidado, no se sabe cuándo un muro o un techo van a ceder al paso del tiempo.

ERMITA DE SANTA MARÍA DEL CAMPO
Dejando atrás la iglesia de San Saturnino y subiendo a la parte más alta del pueblo, en la atalaya desde donde se domina con la vista toda la zona, se encuentran las ruinas de la ermita de Santa María del Campo, construcción románica realizada entre los siglos XI y XII. En la actualidad quedan muy pocos restos de la fábrica original, ya que durante su historia fue reformada y transformada en multitud de ocasiones. Y de manera muy tosca, por qué no decirlo. Como ejemplo tenemos el pórtico románico, del cual apenas quedan las jambas y unos muy desgastados capiteles. También se conservan unos cuantos canecillos en el ábside en los que la erosión de siglos también han hecho mella.
Es muy difícil, dado el deterioro y la transformación sufrida por esta ermita, hacerse un idea de cómo fue en su época de esplendor...
Junto a la ermita está el cementerio de Carrias. Hasta que no se pudo subir con vehículos hasta esa zona los féretros eran subidos a hombros por empinadas cuestas de cascajo, donde los portadores del ataúd hacían verdaderos equilibrios para no caerse por el terraplén ante la mirada expectante de los asistentes al entierro. Se dice que alguna caja estuvo a punto de irse cuesta abajo...


Para finalizar os relatamos el último episodio de la triste historia de esta ermita sucedido hace muy pocos años, en el que un incendio provocado en el interior del templo afectó a la techumbre y las paredes de la nave. En una especie de macabro juego fue quemada una cruz de madera llenando de llamas toda la ermita dejando su huella negra en los muros... Otro lamentable episodio de la luctuosa decadencia del patrimonio rural burgalés. Y son tantos...
Como la iglesia de San Saturnino la ermita está abierta al público, pero es recomendable tener cuidado por posibles derrumbes.

sábado, 28 de abril de 2012

Pineda de la Sierra


El pasado domingo nos fuimos hasta Pineda de la Sierra. El tiempo olvidó por un día su inestabilidad primaveral y nos ofreció un cielo con nubes y un leve fresco que no molestaba. Y es que a pesar de estar a finales del mes de abril los restos del invierno siguen acompañándonos como no queriendo irse hasta el año que viene. Una prueba clara de esto es que las cumbres de la sierra estaban con una buena cantidad de nieve.
El pueblo nos recibió con un silencio apacible, muy tranquilo, apenas distraído por el rumor travieso de las aguas del Arlanzón, las huellas sonoras de algunos senderistas y las hachas de algunos pinedanos haciendo leña para el hogar. Un buen contexto para traer a este ‘Burgos mágico’ el entorno de Pineda y algunos de sus rincones más pintorescos.

CÓMO LLEGAR
Para acercarse a la villa de Pineda desde Burgos tomanos la N-120 (Carretera de Logroño). Nada más pasar Ibeas de Juarros cogemos a la derecha la BU-820. Cruzaremos los pueblos de Arlanzón y Villasur de Herreros. A partir de este último seguiremos una carretera que bordea los pantanos. Al final del embalse de Úzquiza llegaremos a una bifurcación: recto vamos hacia Pradoluengo y hacia la derecha nos dirigimos hacia Pineda. Cogemos esta carretera, con bastantes curvas y un asfalto en regulares condiciones, y nos encaminamos hacia nuestro destino. 6 kms. antes de Pineda nos toparemos con la presa del embalse del Arlanzón, cuya cola está muy cerca de la villa serrana. En total son 50 kms. de recorrido.

UN POCO DE HISTORIA
Parece que fue en el siglo IX cuando sucedieron los primeros asentamientos en las tierras que hoy componen Pineda de la Sierra. Sus excelentes pastos y bosques hicieron de esta zona un lugar ideal para la ganadería y la industria maderera, convirtiendo a la localidad en una villa próspera y muy dinámica. La trashumancia del ganado ovino fue la principal ocupación de los pinedanos durante siglos, habiendo entre sus habitantes algunos "señores de la Mesta", ese importantísimo e influyente concejo fundado por Alfonso X El Sabio que garantizaba el paso de los rebaños por las cañadas y protegía de manera extraordinaria desde las más altas instancias el ejercicio del pastoreo trashumante. De esta época de esplendor quedan en Pineda algunas casonas que pertenecieron a estos ricos ganaderos, construcciones caracterizadas por sus recios muros de piedra arenisca.
A mediados del siglo XIX surgió una intensa actividad minera en la zona que también influyó en la economía local y en el desarrollo de infraestructuras como el ferrocarril minero construido entre Monterrubio y Villafría. Esta línea férrea fue desmantelada a mediados del siglo XX, siendo reconvertida años después en uno de los senderos más importantes de la provincia: la Vía Verde de la Demanda.

MONTES, CAMINOS Y AGUA
Pineda de la Sierra se encuentra en un lugar de una riqueza paisajística excepcional, en pleno corazón de la Sierra de la Demanda, a los pies del pico Mencilla y con el río Arlanzón partiendo su caserío.


La Sierra de la Demanda
Este sistema montañoso ocupa gran parte del sudeste de la provincia de Burgos y es la zona más septentrional de la Cordillera Ibérica. Caracterizada por su alto nivel pluviométrico y riqueza arbórea tiene también varios picos de una altura reseñable, como el Mencilla (1.932 m) y el San Millán (2.132 m), donde podemos apreciar la acción del glaciarismo en sus zonas más elevadas. Pineda de la Sierra, cercana a estos montes, se encuentra a unos 1.200 m. de altitud, siendo una de las localidades de la provincia establecidas a mayor altitud sobre el nivel del mar.
 En los valles y laderas de esta sierra podemos toparnos con hermosos bosques de robles, hayas, acebos y pinos que esconden una rica fauna en aves y mamíferos.

La Vía Verde de la Demanda
Pineda de la Sierra es una de las paradas más interesantes de esta ruta, una de las más conocidas y transitadas de la provincia por caminantes, ciclistas y jinetes.
La Vía Verde de la Demanda recorre el paso del antiguo ferrocarril minero que unía la localidad serrana de Monterrubio de la Demanda con el barrio burgalés de Villafría. Esta vía ferroviaria se construyó entre los siglos XIX y XX para transportar hacia los centros de producción los minerales extraídos de las diferentes explotaciones de la sierra, siendo el término del trayecto la estación de Villafría. La industria minera de esta zona extraía principalmente hierro y carbón, y funcionó apenas unas décadas, siendo desmantelada en la década de los treinta del siglo pasado.

El Arlanzón y sus embalses
El río que divide Pineda y que recorre de este a oeste la capital de la provincia nace entorno al pico de San Millán, en la localidad de Riocavado de la Sierra, apenas a 15 kms. de Pineda río arriba.
Todo el entorno que rodea al Arlanzón es de una gran belleza natural. Podemos disfrutar estos paisajes por varios senderos que existen junto al caudal, siendo especialmente recomendables los que bordean los embalses del Arlanzón y Úzquiza.
A 6 kms. de Pineda, río abajo, está la presa del primer embalse que se construyó del río Arlanzón. Inaugurado en 1933 fue levantado tras las graves inundaciones que afectaron a Burgos en junio de 1930 con la función de controlar el caudal del río especialmente en las épocas de deshielo. Su capacidad es de 22 Hm3 y tienen un superficie de 130 Has.
Y a unos 20 kms. de la villa serrana nos encontramos la presa del embalse de Úzquiza, cercana a la localidad de Villasur de Herreros. Las crecientes necesidades industriales y poblacionales de Burgos y toda la zona entorno a la capital hacían insuficiente la capacidad del embalse del Arlanzón por lo que se construyó este segundo embalse, inaugurado en 1989. Bajo sus aguas quedaron anegados tres pueblos que ya son historia: Herramel, Villorobe y Úzquiza, que dio nombre al pantano.

CALLES, RINCONES Y CASAS
La villa de Pineda de la Sierra fue declarada por la Dirección General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas “Conjunto Histórico Artístico” en 1982, y en 2010 la Junta de Castilla y León le concedió el título de “Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Histórico”. Son dos importantes credenciales que acreditan la importancia y atractivo de esta localidad serrana llena de rincones con mucho encanto.
Callejones empinados, casas de fuertes muros y pequeñas ventanas, paredes de arenisca rojiza y mampostería, chimeneas encestadas, el rumor del agua por todas las esquinas... Esto y mucho más es lo que se puede encontrar el caminante por las calles de Pineda, un paseo muy recomendable que además podrá compartir con las buenas gentes del pueblo.
En el siguiente mosaico podemos ver algunos de los rincones más vistosos de la villa.


También hay que destacar que Pineda de la Sierra es un lugar muy transitado por grupos de escolares y universitarios, ya que cuenta con diversas instalaciones para el estudio y disfrute de la naturaleza, como las Aulas de la Naturaleza y el albergue de la Diputación Provincial de Burgos así como el Aula del Río, gestionada por la Fundación del Patrimonio Natural de Castilla y León.
También cuenta con una pequeña pero muy popular estación de esquí, Valle del Sol, inaugurada en 1975 y cuyas pistas se localizan en las laderas de la Sierra Mencilla.

IGLESIA DE SAN ESTEBAN PROTOMÁRTIR
La gran joya artística de la villa de Pineda de la Sierra es este templo de trazas románicas que comenzó a erigirse en el siglo XII y que brilla en los libros de arte por su fabuloso pórtico.
Nada más acercarnos a San Esteban tenemos que admirar la pericia del maestro constructor de esta iglesia, que supo salvar las irregularidades del terreno con mucha inteligencia.
La realización de este templo se llevó a cabo en tres etapas. En la primera mitad del siglo XII se construyó la cabecera y los dos primeros tramos de la nave, la portada y la torre. En una segunda etapa, a finales del mismo siglo, se llevó a cabo el soberbio pórtico románico. Y una tercera, ya en el siglo XVI, se elevó la cubierta del templo, sustituyendo el primitivo tejado, cuya estructura era de madera, por las actuales bóvedas de crucería. Se puede observar en la serie de canecillos que hay en la parte sur, sobre el pórtico, la antigua altura de la techumbre. Además en esta última fase se erigió la sacristía y el tercer tramo de la nave.
El campanario actual, situado en el lado norte, se alzó entre los siglos XVII y XVIII, tomando el origen de la antigua torre románica.
Es muy interesante la portada de la iglesia, que podemos ver dentro del pórtico y que es anterior a la construcción de éste. Su riqueza iconográfica es digna de estudio, destacando en la izquierda del arco una figura que se vincula a Santa Juliana (advocación original del templo).

 
El interior de la iglesia nos ofrece una gran nave, de una altura considerable. En el ábside nos encontramos un retablo barroco, datado en 1704. En él hay cuatro imágenes de interés: en el centro está el titular del templo y patrón de la villa, San Esteban, a sus lados San Pedro y San Pablo, y en el ático una Inmaculada de estilo renacentista. La pila bautismal es de trazas románicas y con forma de copa. Sobre ella tenemos una pequeña talla barroca de San Juan Bautista. Y cercana a la pila está la imagen de la Virgen de Villa, patrona de Pineda y cuya fiesta se celebra el 8 de septiembre.
Un detalle anecdótico. En el lado oeste del muro exterior de la iglesia de San Esteban hay una cruz blanca adosada a la pared que recuerda a los tres ciudadanos franceses que fallecieron en un accidente de aviación en 1948 cerca del pico San Millán mientras realizaban la ruta Lisboa-París. Un ventisca sorprendió a los viajeros y el avión chocó contra la montaña. Eran el propietario y el representante de una empresa aeronaval y el piloto del bimotor. En el mosaico fotográfico anterior se puede observar esta cruz-homenaje.

 
El pórtico de San Esteban
Esta galería, adosada al muro sur de la nave del templo, es una de las principales señas de identidad de Pineda de la Sierra. Su fábrica está relacionada con el estilo de los maestros del claustro del Monasterio de Santo Domingo de Silos y con los escultores de los pórticos de las iglesias de las localidades serranas de Vizcaínos y Jaramillo de la Fuente.
El pórtico nace de un banco corrido de desigual altura (que corrige la inclinación del terreno), con once arcos de medio punto divididos por la portada de la galería. Las columnas son dobles y los capiteles están decorados en su gran mayoría por motivos vegetales. El suelo está formado por rústicos mosaicos de cantos rodados. La cubierta fue restaurada hace pocos años ante el gran deterioro que sufría la estructura anterior.
Debemos señalar que el pórtico, además de servir como refugio de los fieles ante las inclemencias meteorológicas antes y después de los oficios, fue lugar de celebración de los concejos abiertos donde se debatían los asuntos de la villa.


ERMITA DEL CRISTO
Para finalizar nuestra visita a Pineda fuimos a conocer esta pequeña iglesia. Cogiendo desde la carretera principal el camino que lleva al pueblo de Tinieblas, junto al albergue de la Diputación, cruzamos el río Arlanzón por un puente y nos encontramos esta ermita de sencilla planta y de aspecto muy reformado. El último arreglo data de mediados de los 90 del siglo pasado.
Sus orígenes se remontan a finales del siglo XII o finales del XIII, podemos ver en su interior varias formas y estructuras románicas que nos llevan a esta época.
En esta ermita se celebran algunas fiestas y romerías muy señaladas en el calendario de Pineda de la Sierra. Una de las más importantes es el 14 de septiembre, el día de la Cruz. En esta fecha se va a la ermita del Cristo por la mañana en procesión con la Virgen de la Villa, patrona de Pineda. Por la tarde regresa la comitiva con la talla de María a la iglesia de San Esteban tras un día de fiesta muy querida entre los pinedanos.

lunes, 16 de abril de 2012

Burgos. Rincón patrimonial


Uno de los lugares que más visitantes congrega la ciudad de Burgos es, cómo no, la catedral y sus alrededores. La imponente belleza de su estampa, su fama mundial y el cúmulo de tesoros que guarda entre sus muros son un reclamo sin parangón en la capital de la provincia.
Entre las faldas del barrio de San Esteban y la pared norte de la seo burgalesa discurre parte de la calle Fernán González, vía por la que transcurre en Camino de Santiago y en la que las gentes pudientes de los siglos XVI y XVII principalmente construían sus casas y palacios. Y en este lugar sucede un hecho posiblemente único en el mundo: dos elementos declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad conviviendo diariamente codo con codo: la Ruta Jacobea (inscrito en 1993) y la catedral de Santa María (en 1984).
El pasado Domingo de Resurrección, y durante los días anteriores de la pasada Semana Santa aprovechando la entrada libre a los templos, dimos un paseo por este espacio del casco histórico de la capital en el que en apenas 100 metros a la redonda nos topamos con varios lugares que, por muchos motivos, merecen un hueco de honor en este 'Burgos mágico'. 

CALLE DE FERNÁN GONZÁLEZ
Esta vía de la parte alta del casco histórico burgalés, muy conocida también por albergar numerosos bares de copas, es una de las calles con más solera histórica y artística de la ciudad. Desde su comienzo (cerca del arco y la iglesia de San Gil) hasta su final (en el Arco de San Martín y el Solar del Cid) esta larga travesía es todo un museo urbano de edificios notables y monumentos de excelente factura.
Además sus adoquines y embaldosado son parte del Camino de Santiago. Miles de peregrinos pisan su suelo durante todo el año en busca de la catedral compostelana. No en vano se encuentra en el número 28 de esta calle el albergue municipal de peregrinos, sito en la Casa de los Cubos, un noble edificio del siglo XVI rehabilitado en 2008.
Pero centrémonos en esos pocos metros que discurren en este 'rincón patrimonial'. La catedral nos presenta dos de sus puertas: la de la Pellejería (obra plateresca de Francisco de Colonia, siglo XVI) y la de la Coronería (portada gótica del siglo XIII, obra del taller del Maestro Enrique). Frente a esta última puerta se alza el Palacio de Castilfalé, ahora Archivo Municipal. Metros más adelante nos encontramos con la iglesia gótica de San Nicolás de Bari. Y dejando la calle Fernán González, en las escaleras que bajan a la plaza de Santa María, nos topamos con la imprenta de Fadrique de Basilea, importante taller de finales del siglo XV. Ya en la plaza sólo podemos elevar las vista hacia las agujas que rematan las torres de la fachada principal de la catedral de Burgos. Visitemos estos interesantes lugares uno por uno.

 

CATEDRAL. PUERTA DE LA CORONERÍA
Los brazos del crucero de la catedral están rematados en su exterior por las dos portadas más importantes (y antiguas) del templo. En el sur y con salida a la Plaza del Rey San Fernando está la Puerta del Sarmental. Y en el brazo norte, con salida a la calle Fernán González y frente al Palacio de Castilfalé, se encuentra la puerta de la Coronería o de los Apóstoles.
La realización de este pórtico está atribuida al taller del Maestro Enrique, primer arquitecto de la catedral, a mediados del siglo XIII. Está dedicada al Juicio Final y su iconografía está llena de historias y mensajes dignos de merecer unos minutos de nuestro tiempo frente a esta catequesis escultórica.
El acceso al templo desde esta puerta se realiza por la Escalera Dorada, pieza maestra del renacimiento burgalés realizada por Diego de Siloé. Desde hace muchos años esta entrada está cerrada al público, pero en su época fue lugar de acceso de los vecinos de la parte alta del burgo y de los peregrinos del Camino de Santiago. 

PALACIO DE CASTILFALÉ
Frente a la puerta de la Coronería de la catedral se alza el Palacio de Castifalé, unos de los edificios más señeros del casco histórico burgalés.
A mediados del siglo XVI Nicolás de Gauna, propietario del solar, encargó a los maestros Juan de Vallejo y Juan de Aras levantar una edificación acorde al prestigio de su ubicación. Pocos años después, en 1565, lo adquirió el rico mercader Andrés de Maluenda. Y a lo largo de los siglos el palacio pasó por manos de varias familias de la nobleza y la burguesía. En 1920 García Muñoz de Jalón y Asunción Vinuesa Bessón, Condes de Castilfalé, adquirieron el palacio haciendo una amplia reforma en su estructura y decoración. Y en 1969 legaron al Ayuntamiento de la ciudad que, en 1985, lo restauró y acondicionó para convertirlo en el Archivo Municipal donde se guarda un incalculable patrimonio de legajos, libros, documentos y fotografías de la historia burgalesa.
Del palacio original se conservan la portada plateresca, el zaguán de la entrada, el patio y la escalera.
Hay que apuntar finalmente que este palacio es uno de los lugares habilitados por el Ayuntamiento de Burgos para la celebración de bodas civiles en la ciudad.

 

IGLESIA DE SAN NICOLÁS DE BARI
A los pies de la calle Fernán González y sobre la Plaza de Santa María se emplaza esta iglesia de aspecto exterior sencillo y muy sobrio (además carece en la actualidad de la torre campanario que gobernaba su estampa tiempo atrás), donde destaca la portada del templo, obra del siempre sobresaliente taller de los Colonia.
La actual iglesia, de estilo gótico, fue levantada en 1408 sobre un templo románico anterior. Su planta tiene tres naves, la central de mayor altura. Entre los dos primeros pilares de la nave central hay un bello arco escarzano o rebajado que contrarresta el empuje de las naves laterales. Es puramente renacentista, del siglo XVI, y es atribuido a Juan de Vallejo.
La gran joya de esta iglesia es el retablo mayor, obra de Francisco de Colonia según un diseño de su padre, Simón. Labrada en piedra caliza y parcialmente policromada, este tapiz escultórico supone una obra maestra del Renacimiento castellano e impresiona al visitante cada vez que lo admira. Sus más de 150 figuras, la imagen de San Nicolás (obra de Francisco de Vitoria) o los hermosos sepulcros de los patrocinadores del retablo que habitan a sus pies (Gonzalo López de Polanco y Leonor de Miranda, así como otros familiares) son algunos de los detalles que esconde esta maravilla del arte español.
También son destacables el retablo barroco lateral de San Miguel, varios enterramientos de estilo gótico y la enorme tabla pictórica del Juicio Final, de autor anónimo y fechada finales del siglo XV. Pero hay muchos más tesoros que conocer en este templo tan querido por los burgaleses...
Desde que la iglesia de San Esteban fue convertida en Museo del Retablo San Nicolás de Bari es sede de la parroquia de este populoso barrio del alto Burgos.


TALLER DE IMPRESIÓN DE FADRIQUE DE BASILEA
En el actual edificio que ocupa el famoso restaurante burgalés 'Mesón de Cid' se ubicó a finales del siglo XV el taller de Fadrique de Basilea (1484-1517), impresor de origen alemán y discípulo de Johannes Gutenberg, inventor de la imprenta de tipos móviles moderna y uno de los personajes más importantes de la Historia en la difusión de la cultura escrita.
En la llamada 'Subida del Azogue', frente a la puerta de Santa María de la catedral, se ubicaron varios talleres artesanales que vivían prácticamente en su totalidad del ingente trabajo que generaba la seo burgalesa. Entre ellos, cómo no, la imprenta de Fadrique Alemán, como también es conocido.
Uno de los trabajos más reseñables que salieron de la imprenta de Fadrique fue la primera edición del clásico 'La Celestina', atribuido al bachiller manchego Fernando de Rojas. Este hecho es recordado en una placa de piedra en la fachada del mesón.
También hay que destacar que este ilustre personaje ha dado nombre al Museo del Libro de Burgos, sito junto a la Plaza Mayor de la ciudad.


CATEDRAL. FACHADA DE SANTA MARÍA
Para finalizar este recorrido bajamos a la Plaza de Santa María, frente a la que se alza la fachada oeste de la catedral de Burgos, quizá la imagen más reconocida del gótico español. Esta puerta principal es llamada de Santa María, Real (por ser la que flanqueaban los reyes en sus visitas) y del Perdón. Tiene dos laterales más pequeñas conocidas como de la Asunción y de la Inmaculada.
Esta fachada es del siglo XIII y su portada original estaba considerada una de las obras maestras del gótico castellano. Su enorme deterioro obligó a reconstruir las puertas laterales en 1663 y en 1790 la central, llegando a nuestros días una obra de marcado estilo neoclásico.
El segundo cuerpo de la calle central es también del siglo XIII y tiene un rosetón con una estrella de seis puntas o "sello de Salomón".
En el tercer cuerpo, en dos grandes ventanales con cuatro arquillos cada uno, está la "Galería de los Reyes", en donde podemos ver ocho esculturas de los primeros reyes de Castilla. Estas estatuas son réplicas de las originales que por su deterioro han sido resguardadas de la intemperie (en una polémica decisión). Las auténticas tallas se exhiben en el claustro bajo de la catedral.
Sobre las puertas laterales nacen dos torres, también del siglo XIII. A mediados del siglo XV Juan de Colonia construyó sobre ellas las agujas que tan hacen tan característica la estampa de la seo burgalesa. Este maestro también diseño la barandilla de culmina la calle central, donde hay una imagen de la Virgen sobre el lema mariano "Pulchra es et decora" ("Eres hermosa y pura").
Toda la fachada está decorada con gran riqueza al gusto del estilo gótico, con arcos, imágenes, gárgolas, pináculos... Puedes ver todos estos elementos "de cerca" en imágenes en alta definición en el sitio web 'La Catedral de Burgos en HD'.


martes, 27 de marzo de 2012

Mahamud


Mahamud es piedra, adobe y campo. Mahamud es tierra de vides, pino y cereal. Mahamud es historia. Y arte centenario…
A mediados de mes nos acercamos a esta villa del suroeste de la provincia, cercana a otros bellos pueblos como Santa María del Campo o Villahoz, localidades que merecen también mucho la pena y que algún día visitarán este blog. Y recogimos unas cuantas historias que ahora vamos a contar con la magia que merecen…

CÓMO LLEGAR
Existen varias rutas para acercarse a Mahamud desde Burgos. Nosotros elegimos la BU-P-1001, conocida popularmente como la carretera de Arcos. Tras pasar por Villagonzalo Pedernales nos adentramos en los Campos de Muñó y la tierra de páramos, pasando por localidades como Presencio o Ciadoncha. Llegamos a un cruce frente a una gasolinera. A la derecha entramos a Santa María del Campo. A la izquierda, y tras dos kilómetros, llegamos a Mahamud. Son unos 47 kms.

UN POCO DE HISTORIA
El asentamiento de pobladores en esta pequeña pero ilustre localidad se remonta al siglo IX, en plena repoblación de todo el valle del Arlanza, al oeste de la provincia tras la Reconquista. El origen de estas gentes era en su mayoría mozárabes y vascones.
Su proximidad a la vía romana que unía Clunia y Cantabria hizo que la villa fuese muy transitada por comerciantes y grupos de nómadas, dando al pueblo un ambiente de gran actividad económica, social y cultural.
Su propio nombre, Mahamud, proviene del héroe musulmán del mismo nombre, un personaje muy respetado entre árabes y cristianos.
La localidad se hizo un hueco en la historia de España en 1507, cuando Fernando el Católico impuso el capelo cardenalicio en Mahamud a Francisco Jiménez Cisneros, además de nombrarle inquisidor general. El porqué de la celebración en Mahamud de este importante acontecimiento en esta villa es el siguiente:
A lo largo de varios meses viajó desde Burgos a Granada el cortejo fúnebre con el cadáver de Felipe el Hermoso comandado por su esposa, Juana I de Castilla. Durante este trayecto se hicieron varias paradas para reponer fuerzas y alimentos, además de solventar asuntos políticos. Una de ellas aconteció en Santa María del Campo, donde Juana la Loca y su corte permanecieron varios meses, ella alojada en la Casa del Cordón (de la que hoy quedan unos restos en una vivienda rehabilitada) mientras que el cuerpo de su marido era velado en la iglesia de la Asunción. Entonces llegó Fernando el Católico con el capelo, concedido por el papa Julio II, para proclamar cardenal a Cisneros en dicho templo. Juana prohibió la celebración de actos y fiestas en el entorno de su duelo por lo que trasladaron dicha ceremonia a la cercana villa de Mahamud.
Un siglo después, en 1608 Felipe III concedió a Francisco de Sandoval y Rojas, Duque de Lerma, el señorío jurisdiccional hereditario sobre la villa. El pueblo de Mahamud, en desacuerdo con la decisión real, dio un mal recibimiento al controvertido valido, borrando además sus escudos de armas de las murallas de la localidad.
Uno de los episodios que peor recuerdo guarda la historia de la villa es el paso del ejército francés durante la Guerra de la Independencia, que dejó un rastro de miedo y destrucción entre los habitantes de Mahamud de principios del siglo XIX.


CALLES, CASAS Y RINCONES
El aroma medieval que se respira en Mahamud nos invita a conocer historias con muchos siglos de vida: Los asentamientos mozárabes, que dejaron su tecnología acuífera en pozos y acequias, la importancia de familias de gran poder económico y político en el medievo o algunos episodios de gran relevancia histórica hacen de esta villa un tesoro donde encontrar muchos vestigios de su importante pasado.
El ayuntamiento de la villa, sito en la Plaza Mayor y frente a la iglesia de San Miguel, tiene su sede en un palacete gótico-renacentista. En el centro de dicha plaza podemos ver un rollo jurisdiccional fechado a principios del siglo XVI. Estas colosales columnas de piedra se erigían tras la concesión por parte de la Corona del privilegio de villazgo a los señores de las villas, que podían impartir justicia en nombre del rey. A menudo se humillaba, azotaba o ajusticiaba delante de todo el pueblo a los malhechores que delinquían por la zona como medida ejemplarizante o de escarmiento. También la Santa Inquisición hizo uso de estas picotas…
En las calles de Mahamud podemos encontramos con varios pozos que, ante la ausencia de río en el pueblo, daban de beber a las gentes y al ganado.


IGLESIA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL
Se alza en la parte alta de Mahamud y es su postal más conocida. Es un templo de tres naves, con crucero y amplia cabecera, declarado Bien de Interés Cultural en el año 1983.
Su fábrica guarda una curiosa trayectoria artística y arquitectónica que, de forma resumida, es la siguiente:
Comenzada en el siglo XIII fue reformada durante centurias añadiendo naves, muros, eliminando puertas… La cabecera es de las primeras décadas del siglo XVI, que transformó el templo estableciendo su actual estructura.
A día de hoy hay tres entradas, aunque podemos ver tapiadas otras dos y por las que el pueblo accedió al templo siglos atrás. La puerta que se utiliza habitualmente para entrar a los oficios es la que se abre en la fachada barroca que da a la Plaza Mayor de Mahamud.



El interior de la iglesia, de gran altura, ofrece varios tesoros al visitante.
Nada menos que diez retablos embellecen las paredes del templo, conformando toda una colección de estilos y corrientes artísticas. También pinturas y esculturas funerarias adornan el salón y capillas del templo.
Es muy destacable el retablo-sepulcro de San Juan Bautista, de estilo plateresco, que además de una bella pieza escultórica guarda a sus pies dos sepulcros de la familia de los Quintanadueñas, unos ricos mercaderes del lugar que patrocinaron su construcción. Se encuentra a la izquierda del altar y unos atribuyen su realización al taller de Felipe Vigarny, otros al de Juan de Balmaseda.
Pero la joya de la iglesia de Mahamud es el retablo mayor de San Miguel, ensamblado por el artista alavés Domingo de Amberes (autor, entre otros, de los retablos mayores de Pampliega, Isar y uno lateral en Palacios de Benaver) y policromado por Juan de Cea ‘El Mozo’. Esta obra fue realizada entre 1566 y 1577 y restaurada por la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León entre los años 2003 y 2004, devolviendo al retablo todo su esplendor. Tiene tres cuerpos y cinco calles y destacan la calidad escultórica y la grandiosidad de sus formas. Para muchos historiadores del arte este retablo de Mahamud es la obra maestra de Domingo de Amberes, pieza que no pudo ver culminada al fallecer años antes de su acabado, en 1572.
También existen varios sepulcros de personajes ilustres de la zona en el interior de la iglesia, como Ruy López o el matrimonio formado por Martín Fernández de Monasterio y Mari González, enterrados en la Capilla de Santiago. En esta sala nos encontramos una sobresaliente pila bautismal románica procedente de la ermita de San Andrés, actualmente en ruinas y de la que más abajo hablamos.
Es también muy relevante el púlpito, de estilo gótico mudéjar, decorado con bellas ornamentaciones.


ERMITA DE SAN ANDRÉS
En la parte baja de Mahamud, sobre una loma y junto a un antiguo depósito de agua elevado, se encuentran los restos de la ermita de San Andrés.
Los vestigios de esta iglesia, de escasa relevancia, guardan en el silencio de su ruina un buen puñado de historias que sí son de gran interés.
Alzada a finales del siglo XIII era un templo de uso privado y sirvió como lugar de enterramiento del noble caballero castellano Sancho Sáiz de Carrillo. A lo largo  de los siglos fue modificada y reconstruida en varias ocasiones. Uno de los pocos restos importantes que quedan en la ermita es una inscripción en un capitel que reza "AÑO DE 1745", época en que debió de sufrir alguna transformación arquitectónica.
Pero vamos con la historia. El citado noble Sáiz Carrillo fue enterrado en la ermita de San Andrés a principios del siglo XIV en un sepulcro de enorme interés artístico. Éste estaba cubierto con unos plafones adosados a la madera e ilustrados con unas pinturas sobre pergamino. Estas obras, que representan a plañideras vestidas de negro además del escudo del caballero, son de un incalculable valor y suponen una de las cimas artísticas de la pintura gótica lineal española. Tras permanecer hasta principios del siglo XX en Mahamud en la actualidad se conservan el el Museo Nacional del Arte de Cataluña, en Barcelona.
También hay que apuntar, como hemos comentado antes, que la pila bautismal de esta ermita, románica de finales del siglo XII, se encuentra en la Capilla de Santiago de la Iglesia de San Miguel de la localidad.


ERMITA DE LA VIRGEN DE BÁSCONES
Para finalizar la visita nos fuimos a un lugar muy querido en la zona. Desde la Plaza del Soltadero, en la parte baja de Mahamud, surge un camino hacia una zona de llanos y pinares donde se podemos encontrar, a unos 5 kms., la ermita de la Virgen de Báscones. El principio del trayecto está asfaltado pero en pocos cientos de metros pasa a ser un camino en buen estado. Al llegar a una bifurcación hay que coger la senda de la izquierda para llegar a la ermita, sita junto a un pinar y unas construcciones en ruinas.
Parece que este pequeño templo, en su primitiva construcción, era la iglesia de los vascones que ocuparon estos territorios tras la Reconquista. Su construcción se remonta al siglo XIV.
Entorno a la ermita se celebra todos los años, el domingo posterior a San Isidro, una romería en honor de Nuestra Señora de Báscones. Es una fiesta muy popular en toda la comarca, con misa de campaña y comida campestre. Hasta allí se acerca la imagen de la Virgen, muy querida por el pueblo y que permanece durante el año en la iglesia de San Miguel de Mahamud.

martes, 6 de marzo de 2012

Vivar del Cid


A muy pocos kilómetros de la capital de la provincia, en el alfoz de Burgos, se encuentra esta pequeña localidad inevitablemente unida al burgalés más universal: don Rodrigo Díaz, el Campeador.
Vivar del Cid se encuentra en un valle formado por el río Ubierna, entre los municipios de Quintanilla Vivar y Sotopalacios, siendo pedanía del primero.
Vivar rezuma historia por todos lados. Las referencias en calles, casas y negocios al universo cidiano son omnipresentes durante el paseo y la estancia del visitante. Conozcamos algunos de sus rincones más destacables. 

CÓMO LLEGAR
Para acercarse a Vivar del Cid desde Burgos cogeremos la carretera de Santander (N-623) y tras pasar Quintanilla Vivar encontraremos la entrada al pueblo en una curva de la carretera. Son unos 10 kms.

MONUMENTO DEL CID, EL HÉROE DE VIVAR
Aunque no haya ninguna fuente documental rigurosa que dé fe del nacimiento del Cid en esta localidad, numerosas leyendas y tradiciones sitúan en este pueblo el alumbramiento del héroe castellano. El padre del Campeador, Diego Laínez, tenía en Vivar varias posesiones y quizá en una de ellas habitaba con su esposa, Teresa Rodríguez. Otras fuentes llaman a la madre de don Rodrigo Sancha, y otras María. Esta es una prueba más de que muchas de las circunstancias que rodean la vida del Cid están llenas de huecos y sombras, donde los datos legendarios se mezclan con lo histórico y lo inventado, muchas veces es difícil determinar dónde empieza lo riguroso y dónde lo novelesco...
La fecha del nacimiento de don Rodrigo también es un incógnita. Hay fuertes defensores de 1043 y otros de 1051. Los últimos estudios la sitúan en 1048, en todo caso no más allá de 1050. Sí está documentado el día de su muerte, el 10 de julio de 1099 en Valencia.
El monumento a Rodrigo Díaz de Vivar, sito en el llamado Solar del Cid, es a pesar de su modernidad la imagen más reconocida del pueblo. Realizada por el artista valenciano Francisco Alberto Catalá Blanes, fue un regalo del propio escultor al pueblo en 1963. En un principio fue colocada sobre un gran pedestal de granito. Años después la imagen fue instalada en un pequeño estanque junto a un murete donde hay inscritos algunos versos del Cantar, creando un conjunto escultórico realmente bello.

  
IGLESIA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL
Rodeada por un alto pretil la iglesia de San Miguel se alza poderosa en la zona este de Vivar. Sus orígenes son románicos, del siglo XI, pero la actual parroquia se erigió en el siglo XVI. Es un templo con una sola nave de fuertes muros. La portada es neogótica. El interior es gótico renacentista, trazado por Domingo Heras y Lucas Berruelo, en 1596. Destacan dos retablos: uno clasicista realizado por Mateo Fabrico en 1643 y uno lateral de estilo barroco de 1753. También se puede contemplar en esta iglesia una pila bautismal románica.


CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DEL ESPINO
Las raíces de este célebre monasterio se remontan al año 1251. Según una tradición popular, durante la invasión musulmana, unos fieles de la zona escondieron bajo tierra unas imágenes para preservarlas de la destrucción. Años más tarde fueron halladas estas esculturas: San Ildefonso, San Andrés y la Virgen del Espino. A esta última talla se le atribuyeron ciertos milagros en la época por lo que se decidió venerarla en un lugar apropiado. Así se erigió una ermita, sobre la que tiempo después se levantó el monasterio actual, fundado por el Adelantado Mayor de Castilla Pedro López Padilla y su esposa Isabel Pacheco en 1477, donde habitaban un numeroso grupo de religiosas bajo la Regla de Santa Clara.
Los siglos han visto crecer y padecer la historia de este cenobio. Un grave incendio casi lo destruye en su totalidad en 1620. A principios del siglo XIX la Guerra de la Independencia sacó a las religiosas del monasterio, cobijándose durante los años bélicos en casas de vecinos de la localidad para regresar a él tras finalizar la contienda contra el ejército napoleónico.
Otra de las grandes historias que guarda este convento es el Cantar del Mío Cid. En un arcón que se exhibe en el cenobio se guardó el manuscrito firmado por Per Abbat durante siglos tras encomendarle esta custodia el concejo del pueblo en una fecha desconocida. El códice salió del monasterio en 1776 de la mano de Eugenio Llaguno y Almírola, historiador y político de alto rango. Tras transitar entre muchas manos, peligros y lugares del mundo fue cedido por la Fundación Juan March a la Biblioteca Nacional en 1960, donde se conserva actualmente como uno de sus grandes tesoros.


El MOLINO DEL CID
Al final del pueblo, tras el monasterio de Nuestra Señora del Espino, nos topamos con un establecimiento de hostelería muy popular que desde febrero de 2011 permanece cerrado: el Mesón 'El Molino del Cid'. Según la tradición esta gran casona se encuentra sobre los terrenos donde la familia de don Rodrigo tuvo hace muchos siglos un molino que molturaba cereal gracias a las aguas de un cauce que se nutre del río Ubierna y que pasa bajo la construcción. En el siguiente enlace del sitio web www.caminodelcid.org podemos leer una estupenda entrevista realizada a los propietarios del mesón. Leer aquí.
El puente sobre el cauce tiene una barandilla que ilustra el recorrido del Camino del Cid, que precisamente se inicia en este lugar. Adosado a la fachada del molino hay un monolito que indica la "Legua 0" de esta ruta que comienza en Vivar y finaliza en Valencia tras atravesar cuatro comunidades autónomas (Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón y Comunidad Valenciana). Junto al molino y el canal hay una estatua conmemorativa del Cantar del Mío Cid, con un águila.

viernes, 24 de febrero de 2012

Palacios de Benaver


El pasado fin de semana volvimos a la carretera y nos acercamos a Palacios de Benaver, una pequeña localidad de la provincia sita en la zona de páramos y perteneciente al ayuntamiento de Isar. Su nombre parece proceder de los palacios que atesoraba por la zona el rey Fernando III El Santo. Lo de Benaver puede que provenga de algún personaje mozárabe importante que tenía tierras y otras propiedades. Ninguno de los dos datos está comprobado a ciencia cierta pero sí que existen algunos estudios que los avalan.
El pueblo está dividido en dos barrios, conocidos popularmente como el "grande" y el "pequeño". Entre ellos, separados por unos 800 metros, podemos ver una sencilla ermita con cementerio adosado y el cauce del río Ruyales, afluente del río Hormazuelas.
De Palacios de Benaver hay que destacar que su "barrio pequeño" esconde un tesoro que hoy traemos a 'Burgos mágico': el Monasterio de San Salvador.

CÓMO LLEGAR
Existen varias rutas para ir a Palacios de Benaver desde Burgos. Nosotros elegimos la N-120 (antigua carretera a León). Tras pasar las localidades de Tardajos y Las Quintanillas llegamos al acceso a la BU-V-6064, que está en un peligroso cambio de rasante. Tras recorrer unos 3 kms. por una calzada en un estado más que mejorable llegamos a Palacios. En total son unos 20 kms.

IGLESIA DE SAN MARTÍN DE TOURS
Este templo de traza románica y dos naves es la parroquia del pueblo y está situada en el centro del “barrio grande”. Su construcción comenzó en el siglo XII y ha sufrido diversas modificaciones a lo largo del tiempo. Consta de dos naves de trazas góticas, aunque la cabecera es de construcción románica.
En 2005 se restauró el retablo mayor en honor a San Martín Obispo, obra de los escultores Miguel de Quevedo, Jerónimo de Corseto y Pedro García Montero, de estilo clasicista. También es interesante un retablo lateral del siglo XVI, obra del maestro Domingo de Amberes, aunque está en un estado de grave deterioro.

 
EL MONASTERIO DE SAN SALVADOR
Sito en el "barrio pequeño" de la localidad, situado a unos 800 metros del "barrio grande" y separados por el río Ruyales, el monasterio de San Salvador es considerado el convento de mujeres más antiguo existente en España pese a que no existe ningún documento que acredite esta fama. El primer dato que se conserva es de 1231, cuando era propiedad de la célebre familia de los Lara y ya estaba habitado por monjas benedictinas.


'La leyenda de las trescientas monjas'
El posible origen del monasterio se relata en una tabla existente en la iglesia del cenobio:
Cuenta que en el año 834 el caudillo moro Zefa, que el día 6 de agosto de ese año había degollado a doscientos monjes en San Pedro de Cardeña, decidió saquear el monasterio y asesinar a todas sus habitantes. Eran trescientas monjas que recibieron la palma del martirio (Premio santo que se concede por morir sin oponer resistencia y rogando a Dios). Tras la profanación el monasterio quedó deshabitado durante 150 años hasta que el Conde Garci Fernández, halló un Cristo crucificado y decidió reconstruir el monasterio en el año 968. Doña Urraca se convirtió en su primera abadesa.
En el presbiterio existe una pintura que narra visualmente esta historia.
Poco a poco el monasterio fue ampliando su zona de influencia, llegando a convertirse en señorío feudal en el siglo XV. En 1836 la desamortización de Mendizábal despojó al monasterio de sus posesiones pero al mantenerse siempre habitado no cayó en el olvido, la ruina y la miseria como tantos cenobios a lo largo de la geografía española. Después fue colegio infantil y más tarde escuela-hogar, manteniéndose abierta hasta 1993 cuando pasó a ser la actual hospedería doméstica abierta a todo el mundo.
El monasterio tiene planta gótica, del siglo XIII, aunque a lo largo de los siglos ha sufrido varias modificaciones bajo los estilos artísticos imperantes en cada época.

El Cristo de los Ojos Grandes
El mayor reclamo del monasterio de San Salvador de Palacios de Benaver es, sin duda, la talla románica del Cristo de los Ojos Grandes. Según cuenta una historia teñida de leyenda esta impresionante imagen fue hallada milagrosamente enterrada en un campo de mieses por el Conde Garci-Fernández antes de 968, año en que se reconstruye el monasterio tras ser asolado por las huestes musulmanas al mando de Al-mansur. Este cristo, que llama la atención por sus enormes ojos y su gran tamaño (2,76 metros de altura, 2,23 metros de ancho y entorno a 40 centímetros de fondo), siempre ha gozado de una gran devoción entre los lugareños, atribuyéndolo fama de milagrero.
La imagen fue restaurada por la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León en 2007, hallándose en sus pigmentos materiales que nos llevan al siglo XI. La recuperación de esta obra ha revelado que desde su creación hasta nuestros días la imagen cambió repetidas veces de aspecto atendiendo a la religiosidad de cada época, sufriendo muchas modificaciones especialmente en el policromado.